22 DE julio DE 2020 13:00

El Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia protagoniza el cupón de la ONCE con motivo de su 120 aniversario

Departamento de Administración Pública y Relaciones Institucionales

La imagen del Palacio Foral se difundirá en 5,5 millones de cupones de la ONCE a nivel de todo el Estado el próximo 29 de julio. Diseñado por el arquitecto Luis Aladrén e inaugurado en el año 1.900, está considerado el mejor ejemplo del eclecticismo dentro del arte contemporáneo vasco.

Jesús Puebla, Miguel Morado, Ibone Bengoetxea y Juan Carlos Andueza

El Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia protagonizará el cupón de la ONCE con motivo de su 120º aniversario. La imagen de uno de los edificios emblemáticos del territorio, situado en plena Gran Vía de Bilbao, se verá reflejada en un total de 5,5 millones de cupones a nivel de todo el Estado.

La diputada de Administración Pública y Relaciones Institucionales, Ibone Bengoetxea; el Delegado territorial de la ONCE en Euskadi, Juan Carlos Andueza; el Jefe de Juego de la ONCE en Euskadi y Cantabria, Miguel Morado; así como el agente vendedor Jesús Puebla, que comercializa los productos de juego de la ONCE en la Gran Vía bilbaína, frente al Palacio de la Diputación Foral, han sido los encargados de presentar la imagen del cupón que 19.000 agentes vendedores de la entidad pondrán a la venta el próximo 29 de julio.

El Palacio Foral de Bizkaia se suma así a otros emblemas del territorio que durante el último mes han protagonizado el cupón de la ONCE como el Teatro Arriaga de Bilbao o San Juan de Gaztelugatxe.

Los "tesoros" del Palacio Foral

El Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia, proyectado a finales del siglo XIX, es una de las obras cumbres del eclecticismo dentro del arte contemporáneo en Euskadi y también en todo el Estado.

Las obras de construcción comenzaron exactamente en el año 1890, de la mano del arquitecto Luis Aladrén Mendivil. El proyecto cumplió las expectativas que tenía la burguesía de Bizkaia, que quería expresar en su nueva sede el auge y la fuerza de la economía del territorio. La gran suntuosidad y el abigarramiento del edificio se adecuaron perfectamente a ese deseo. Así, el eclecticismo domina tanto el exterior como el interior del edificio.

El interior del palacio está embellecido por su gran escalera y su recargada decoración, claro ejemplo del esplendor de las artes aplicadas de la época en Bizkaia. Así, no faltan mármoles, maderas, estucos, espejos, escayolas, jarrones, cerámicas, vidrieras y cuadros de importantes pintores de finales del siglo XIX. Ejemplo de ello son las pinturas del techo realizadas por José Echenagusia, Anselmo Guinea y Álvaro Alcalá Galiano, los tres paneles cerámicos de Daniel Zuloaga y la vidriera de la escalera principal realizada por Antonio Rigalt con el boceto de Anselmo Guinea. La gran suntuosidad decorativa responde a la necesidad que sentía la burguesía de la época de expresar su pujanza económica.

La planta noble del edificio dispone de varios salones como el salón de recepciones, el salón del trono o Versalles, el salón de plenos o el salón rojo del Diputado General. Esta estancia, de apenas 15 metros cuadrados, alberga objetos de gran valor, como los tres jarrones de porcelana de Sévres que la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, regaló a la Diputación Foral de Bizkaia en 1857 con motivo del nacimiento de su hijo.


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