CEBEK

2016(e)ko Novemberren 07(a)

Ekonomia

Al igual que ustedes en sus empresas, en la Diputación también tomamos medidas para reducir el gasto corriente y ser más eficientes

Cuentan que cuando preguntaron a Sócrates por su mayor logro, este respondió: enseñar a los hombres a preguntar. No sé ustedes, pero yo me hago preguntas a menudo. Y para preparar esta intervención me he hecho unas cuantas. La primera, una obvia: ¿qué va a pasar? Qué va a pasar en la economía, en los impuestos, en Madrid…

Quizá la pregunta apropiada sea otra: ¿qué queremos que pase? Prefiero ser agente activo en lugar de agente pasivo. Respecto a la primera cuestión, poco o nada nuevo puedo aportarles. Imagino que todos leemos informes de previsiones económicas y que todos encontramos los mismos lugares comunes: crecimientos moderados, incertidumbres políticas como el Brexit, las elecciones de EEUU, el precio de las materias primas, las dudas con los emergentes, con China...

Pero, ¿qué va a pasar en un año, en dos, o en tres? Ni idea. Me temo que nadie lo sabe. Y no se entienda esta reflexión en el sentido pasota; ni quiero, ni podemos, ni debemos pasar del mundo porque nos afecta. Que les pregunten a los tuberos si afecta o no el precio del crudo; o a los siderúrgicos si afecta el precio del acero chino; o cómo nos lastra a todos la diferencia del coste de la energía con otros competidores.

En ese universo macro poco o nada podemos influir, sí en cambio en nuestro universo micro, en Bizkaia. Por eso prefiero responder a la segunda pregunta: ¿qué queremos que pase en Bizkaia, en nuestra economía?

A mi juicio vivimos un momento de transición socio-política y económica. En lo sociopolítico no me refiero a la irrupción de nuevas formaciones; me refiero a que parte de la sociedad pone puertas a una globalización que es presente y futuro. No valoro si mejor o peor, pero sí realidad. Y hay que afrontarla ya. También vivimos una transición económica y sectores transversales como el energético y el financiero, incluida la banca, viven una transformación cuyo final está aún por escribir. Esto afectará y condicionará al resto de sectores. Teniendo eso presente, a instituciones y empresas nos toca decidir qué queremos que pase.

Empiezo por compartir el estado de nuestra principal herramienta: el presupuesto de la Diputación Foral de Bizkaia. La Hacienda de Bizkaia recaudará durante el año 2017 cerca de 8.500 millones de euros. El sistema político que nos hemos dotado nos exige unos compromisos de aportación: 4.600 millones al Gobierno Vasco; 1.100 millones a las Diputaciones de Gipuzkoa y Araba, por el ajuste interno de la imposición indirecta; casi 815 millones de euros a los ayuntamientos de Bizkaia; 380 millones de euros al Estado, en Cupo; y 8,5 millones a las Juntas Generales, al Parlamento de Bizkaia.

Una vez descontados esos compromisos, la Diputación tiene un presupuesto de gestión propia de 1.561 millones. 1.165 millones de disponible departamental, 198 millones en salarios (que representan un 12,7 % del presupuesto), y 195 millones de amortización deuda e intereses. 12,6 millones menos que el año pasado en disponible departamental. A mi juicio, esos 12,6 millones en un disponible de casi 1.200 millones no condicionan nada.

El 84 % de este disponible está al servicio de las personas y de la actividad económica y el empleo. 197 millones de euros destinados a inversión productiva. A generar riqueza, riqueza para compartir. 63 millones de inversión directa y 99 millones en inversiones a través de partidas concedidas a terceros, entre ellos pymes y autónomos. Y 230 millones destinados a la cohesión del territorio, a promover la igualdad de oportunidades para todas y todos los vizcaínos.

Al igual que ustedes en sus empresas, en la Diputación también tomamos medidas para reducir el gasto corriente y ser más eficientes. Centralizando servicios comunes de mantenimiento, o instaurando una central de compras. Con esta decisión vamos a ahorrar al menos un 11 % a las arcas públicas; traducido a dinero, un millón cien mil euros, para empezar.

He querido compartir todos estos números a modo de reconocimiento. Esos casi 8.500 millones se recaudan de las personas y las empresas de Bizkaia y son la gasolina de este país. Un país al que ustedes contribuyen día a día con el mantenimiento de las empresas, del empleo y con la mejora continua de productos y procesos. Año a año crecemos, y crecemos porque ustedes crecen. Sé que hay mucho esfuerzo y mucho trabajo detrás de este crecimiento.

Suelo decir a mi equipo que soy porque somos. Hoy digo aquí que somos porque son, que Bizkaia y Euskadi son porque ustedes son. Mi reconocimiento y mi agradecimiento por haber aguantado la crisis, por haber mantenido las persianas arriba, por, en general, no haber abusado de una reforma laboral que permite esa posibilidad. Y por demostrar madurez y responsabilidad para hacer frente a cualquier problema.

Reconozco que siempre he recibido de Cebek una opinión directa y leal. Por lealtad entiendo decir lo que uno piensa de manera correcta y de cara, en una mesa y con argumentos. Lo mismo puedo decir de infinidad de directivos y empresarios con los que he mantenido numerosos encuentros. Sin embargo, no advierto esa actitud en dirigentes de un sindicato que dice defender la posición trabajadora. Cada vez que escucho a su máximo responsable hablar de gobiernos neoliberales, de protección social, de fiscalidad, de autodeterminación e incluso del tren de alta velocidad, y no para apoyarlo, me pregunto si no debiera organizar un partido político y presentarse a unas elecciones. Por cierto, declaraciones siempre realizadas en medios, nunca en torno a una mesa.

Creo en la acción sindical, pero no en la manipulación. Algo grave ocurre cuando quienes se tienen por defensores de las/los trabajadores convierten el miedo, la confrontación y el insulto en su principal razón de existir.

Volvamos al crecimiento, a lo positivo. El PIB crece en torno a un 3 %, crece el consumo, tenemos 6.800 parados menos que hace un año y 7.300 afiliados más a la seguridad social, crece el comercio minorista, crece la hostelería, crece la venta de automóviles… Son señales en positivo que refuerzan la estabilidad de Bizkaia.

Esta es una de las cosas fundamentales que queremos que pase en Bizkaia: que sigamos siendo un territorio estable. Desde esa estabilidad pretendemos ser un territorio más atractivo para la empresa y para la inversión. Y digo más atractivo, porque considero que ya somos atractivos. Somos un país moderno, una sociedad preparada, con unas instituciones cercanas, con unos servicios públicos avanzados: carreteras, Puerto, aeropuerto, Metro, Bizkaibus, palacio de congresos, museos de referencia, centros tecnológicos, centros educativos, atención sanitaria universal, red social...

Cuando suelo decir que Bizkaia es bastante más que la cifra del impuesto de sociedades, me refiero a todo esto. Podemos tener la mejor semilla del mundo, pero si no tiene sol, tierra, lluvia, abono o unas manos que arranquen las malas hierbas, ¿qué será de ella? Pongamos en valor el ecosistema de Bizkaia. Lo digo aquí, en casa, pero también lo reivindico en Madrid, en Bruselas o en Washington, ante cargos públicos de la UE y del Gobierno federal. Queremos enriquecer este ecosistema, generar nuevas oportunidades y despertar nuevos sectores industriales, recuperar señas que un día marcaron nuestra identidad, y queremos hacerlo juntos, con ustedes. Como siempre. Esto también queremos que pase y estamos dispuestos a atrevernos.

Somos un Gobierno emprendedor, dispuesto a innovar, a arriesgar. En el último debate de política general de Bizkaia reproduje una cita de Keynes que aglutina en una frase ese propósito que tenemos como institución. Decía Keynes: Lo importante para un gobierno no es hacer las mismas cosas que ya hacen lo individuos, y hacerlas un poco mejor o peor, sino hacer aquellas cosas que en la actualidad no se hacen en absoluto.

En lo económico, estamos ante un año clave para Bizkaia y para la Diputación. En 2017 queremos impulsar dos importantes estrategias de futuro. La primera, un hub financiero en Bizkaia, y la segunda, el impulso de un nuevo sector industrial en torno al envejecimiento de la población, en torno a la denominada economía plateada.

¿Por qué el hub? Porque necesitamos volver a ser un actor financiero importante y porque necesitamos un ecosistema financiero a medida. Europa recomienda la especialización inteligente, aprovechar los puntos fuertes de cada región. ¿Cuál sería nuestra especialización inteligente? Fortalecer y hacer crecer a la pyme, entendiendo pyme en su concepto europeo, hasta 250 trabajadores o 50 millones de facturación. Y generar instrumentos que permitan a los “campeones ocultos” de Bizkaia dar un salto adelante en términos de dimensión empresarial, capacidad innovadora, orientación internacional o capacidad de tracción sobre el entorno. Y procurando reforzar el control y los centros de decisión desde aquí, con equipos ejecutivos y profesionales mayoritariamente vascos.

Nuestro reto es alentar un ecosistema integral al servicio de la pyme, y especialmente de esa pyme que puede dar el salto a gran empresa, convertir Bizkaia en un referente de la pequeña y mediana empresa, en una especie de Pymeland, un territorio con toda la vanguardia que la pyme europea pueda necesitar: financiación, profesionales, investigación, cercanía, colaboración, fiscalidad, seguridad… Esto también queremos que pase.

Me gustaría implicar a las grandes empresas de Bizkaia en este reto para mejorar nuestro planteamiento y para empezar a trabajar juntos en este ecosistema. Un ecosistema referencial en el Estado y en Europa, complementario y bien relacionado con las grandes plazas financieras, empezando por Madrid. Recupero hoy algo que dije allí: la competitividad económica de un país no está reñida con su grado de descentralización económica y financiera. Al contrario, los países más competitivos, como EEUU o Alemania, muestran capacidad de repartir el poder económico entre las diferentes realidades territoriales.

Creo que tenemos argumentos para convertirnos en ese centro neurálgico de la pyme. Muchos los teníamos ya, y otros vamos a crearlos. Esperamos arrancar 2017 con un nuevo instrumento financiero al servicio de nuestras empresas, un fondo de innovación que articularemos a través del denominado Depósito Innova y que pondrá en circulación cien millones de euros en tres años a un tipo de interés del 2,1 %, con tramos de inversión de 20 millones en 20 millones y con un 80 % del fondo comercializado por la banca minorista y un 20 % para banca privada y patrimonios.

Cien millones de aquí para empresas de aquí aportados por hombres y mujeres de aquí que quieren emplear sus ahorros en apoyar el futuro de sus hijos. Hombres y mujeres que podrán invertir entre 2.000 y 5.000 euros y a quienes se les deducirá un 15% en su IRPF. También se deducirá su inversión a los grandes patrimonios que inviertan en él. Un fondo que garantiza la inversión, sin fallidos gracias al aval de Elkargi y al reaval de Innovfin, de la Unión Europea.
Con tres ventajas para las empresas, sobre todo la agilidad. También un interés competitivo y un tipo fijo independiente de los cambios en los mercados. ¿Por qué la innovación? Respondo con datos de la Encuesta Global de Situación Económica. La segunda oportunidad identificada por más empresas es la innovación (la primera es la de reducción de costes). En este entorno global complicado, las empresas se ven presionadas para innovar y adelantar a sus competidores. El 40 % de las empresas cita la innovación como una oportunidad. Por esto la innovación, porque parte del futuro se juega ahí.

Trabajamos igualmente en un fondo de capital alternativo de unos 120 millones, un fondo de deuda convertible que fortalezca financieramente a las empresas medianas e incluso más grandes. Que contribuya a su arraigo y a mantener aquí sus centros de decisión y que atraiga inversión extranjera que ayude a consolidar el tejido de Bizkaia y Euskadi. Con inversiones de entre 3 y 10 años, con un tipo de interés fijo y/o un componente variable ligado al desarrollo del negocio, al valor de la empresa y/o a la participación directa o indirecta en el capital de la empresa.

Pensamos esta herramienta para compañías con facturación entre 10 y 500 millones de euros, con al menos tres años de vida y dos ejercicios auditados. Estas nuevas herramientas nos obligarán a introducir algunas modificaciones de carácter tributario. Llevaremos modificaciones en renta y patrimonio al Órgano de Coordinación Tributaria.

Antes de terminar el año espero tener las conclusiones sobre los efectos de la última reforma fiscal que comenzamos en 2014. Hasta no conocer este escenario no contemplo ninguna otra modificación sustancial. Además, veremos qué decisiones toma al respecto el nuevo Gobierno de Rajoy. La dura realidad económica española y los compromisos con Europa le van a obligar a moverse. Veremos hacia dónde.

La nueva senda fiscal aprobada por Europa para España es de 4,6 % para 2016; 3,1 % para 2017 y 2,2 % para 2018. Esto supone reducir su déficit entre 2016 y 2017 en 16.500 millones. En 2016 prevé recaudar 8.000 millones por el incremento del Impuesto de Sociedades y mil más por fraude fiscal; para 2017 deberá ajustar otros 7.500 o más de lo que no haya hecho este año.

Se da por casi segura una subida de impuestos, algunos de los cuales nos afectarán directamente y también se apunta a que quizá cree otros para financiar las pensiones. Si Madrid decidiera establecer nuevos impuestos para cubrir el déficit de la Seguridad Social, es hora de que la gestión se traslade a las instituciones vascas. Deberíamos analizar las posibilidades jurídicas de esgrimir una concertación también en la gestión de la caja de la seguridad social. Al menos debemos saber si es factible.

En esa misma línea, les pido que bajen a la arena con nosotros, que vayan a Madrid y digan al Gobierno español que no recurra nuestras leyes, que vayan a otras comunidades que recurren nuestras normas y les reprochen su injusticia, que vayan donde algunos partidos políticos y hagan pedagogía. Les recuerdo que la política fiscal se aprueba en las Juntas Generales y que se necesita la mayoría para sacar adelante las modificaciones. Insisto, hagan pedagogía, hagan cocina. Tienen legitimidad y credibilidad para hacerlo. Solo con pedir valentía a las instituciones no basta, al menos con este equilibrio de fuerzas.

Regreso a las cosas que queremos que pasen. Les adelantaba que queremos convertir el envejecimiento de la población en un nuevo sector económico. La demografía indica que en solo diez años la población mayor de 65 años representará el 26 % de la población total. Hasta ahora solo relacionamos ese sector mayor con el gasto; nosotros queremos relacionarlo con el ingreso. Un dato: solo un tercio del dinero que se destina a compra socio-sanitaria se queda en Euskadi. El resto lo importamos. La pregunta es: ¿y si lo fabricamos aquí?

¿Cómo? Uniendo cuatro factores: empresas maduras de Bizkaia que quieran diversificar, la inquietud de los emprendedores, los centros tecnológicos y el empuje de esta Diputación. Hablamos de un mercado que cada vez tendrá más clientes. ¿Qué negocio tiene asegurado eso? Bien, puesto esto también queremos que pase en Bizkaia.

Y queremos que nuestras pymes y autónomos tengan más opciones en la contratación pública, un aspecto relevante para muchas personas y empresas. Por eso hemos incluido ocho medidas específicas en las nuevas cláusulas sociales de contratación. Como saben, el Estado recurrió las anteriores, aprobadas el 29 de noviembre de 2013. A modo de anticipo les enumero esas ocho medidas pensadas para pymes y autónomos:

  1. 1-Superar las dificultades relacionadas con el tamaño de los contratos, bien subdividiendo las compras públicas en lotes o facilitando la cooperación entre pymes.
  2. 2-Garantizar el acceso a la información relevante. En esto será fundamental reducir burocracia, lanzar un portal de contratación electrónica, y una asesoría jurídica de contratación al servicio de las pymes.
  3. 3-Mejorar la calidad y la comprensibilidad de la información proporcionada. Hablamos de formar y orientar a pymes y autónomos en la elaboración de ofertas.
  4. 4-Fijar niveles de capacitación y requisitos financieros proporcionados. Adecuar las garantías, adecuarlas a las distintas etapas de ejecución, y eliminar el gasto de publicidad en prensa.
  5. 5-Aliviar la carga administrativa.
  6. 6-Poner énfasis en la relación calidad-precio y no meramente en el precio.
  7. 7-Conceder plazo suficiente para preparar las ofertas.
  8. 8-Velar por que se respeten los plazos de pago. La seguridad del cumplimiento escrupuloso de los plazos en el pago contratas y subcontratas es un factor decisivo para pymes y autónomos.

Estas cláusulas también garantizarán los derechos laborales de los trabajadores y la calidad del empleo, la igualdad, la inserción socio laboral de colectivos en riesgo de exclusión, y la contratación de personas o colectivos especialmente afectados por el paro.

Estas son algunas de las cosas que queremos que pasen. Me gustaría que las empresas y los empresarios de Bizkaia también fueran protagonistas de estos proyectos. No caigan en los cantos de sirena de otras comunidades, piénselo muy bien antes de deslocalizar sedes o producciones, no cojan atajos que a saber dónde conducen. Ustedes son los principales responsables del éxito de sus empresas. Eso no lo discute nadie, pero algo habrá tenido que ver en ese éxito este ecosistema que han creado las instituciones vascas.

Representando el 4,7 % de la población del Estado, nuestro PIB nominal alcanza el 6,1 %. Disfrutamos de casi 7.200 euros más de renta per cápita que la media estatal y somos la segunda comunidad con menos deuda pública en relación a su PIB. No me parece justo dar la espalda a este entorno, un entorno que también ha contribuido a su éxito. Esta Bizkaia se ha hecho entre todos, con los impuestos de todos.

¿Hubiera sido posible su éxito en otro entorno? ¿En otra Bizkaia? ¿Con otras administraciones? ¿Con otras políticas? Si trasladan sedes, producción o residencia a otras comunidades restan opciones al futuro de este territorio. Comprometen una cadena que ha funcionado durante siglos y que nos permite hoy disfrutar de esta calidad de vida y de este bienestar.

Mi obligación y mi convicción es pedirles que sigan aquí, que sigan pagando sus impuestos aquí, y que contribuyan de forma proporcional a mantener y mejorar este territorio que les ha ayudado a crecer. Creo que con los fondos tienen algún argumento nuevo para que lo hagan.

También les pido que unamos fuerzas para dar más oportunidades a la juventud de Bizkaia. La Diputación va a hacer un esfuerzo especial en 2017 con los jóvenes. Vamos a invertir en formación, en becas, en intercambios. Vamos a hacerlo en los sectores tractores: energía, automoción, aeronáutica, economía plateada, big data y finanzas. De poco sirve formarles si luego carecen de oportunidades laborales aquí. Me gustaría unir nuestro esfuerzo en formación con su compromiso de ofrecer una oportunidad laboral a los mejores. Si tenemos a los mejores en Bizkaia ganamos todos. Ustedes también.

Les pido que inviertan en ellos, que les busquen un hueco para que trabajen aquí después de formarse, para que apliquen aquí todos los conocimientos que desde aquí les hemos posibilitado. Les propongo un trato: que nosotros nos comprometamos con una formación en excelencia que dé respuesta a las necesidades reales de sus empresas y que ustedes se comprometan con esa primera oportunidad laboral.

También vamos a intentar recuperar el talento. Espero que en breve tengamos de vuelta a Bizkaia un ejemplo muy ilustrativo. Necesitamos aquí a los mejores, y para que vuelvan necesitamos ofrecerles un proyecto atractivo. Termino volviendo a las dos preguntas que me hacía al principio. ¿Qué va a pasar? Ni idea. ¿Qué queremos que pase? Pues bueno, han comprobado que esta Diputación Foral de Bizkaia algunas ideas e inquietudes ya tiene.