Pleno de Política General

27 DE septiembre DE 2017

Política general

Me comprometo a que 2018 sea un año espectacular para Bizkaia

Hoy es un día importante para todos: para la presidenta, para los junteros y junteras, para los grupos… y para el diputado general, por supuesto. Quiero que sea importante también para las personas de ahí fuera y, con el perdón de todos ustedes, y con el debido respeto, voy a centrarme en esas personas: en los vizcaínos y vizcaínas. Estamos aquí para vosotros y vosotras, estamos a vuestro servicio.

Este año he compartido diez intensos encuentros con casi un millar de hombres y mujeres de Bizkaia. Nos hemos mirado a la cara y con un respeto exquisito hemos hablado de todo. Para mí ha sido un máster de muchas cosas: lecciones de vida, de política, de Bizkaia, de personas... Y la más importante: para entender de verdad a una persona tienes que hacer el esfuerzo de ponerse en sus zapatos; hacer el esfuerzo de encajar tus pies en zapatos diferentes, de tallas diferentes, de altura diferente, de colores diferentes, para usos diferentes. Todos diferentes y todos imprescindibles.

Cuando lo haces, cuando te pones en sus zapatos, te das cuenta de que cada persona es única e irrepetible; de que, aunque compartamos un entorno común, cada persona vive su realidad y maneja sus propios problemas y sus propias ilusiones. Eso es lo que más le importa. A partir de ahí entabla relación con ese entorno colectivo. No se interprete esto como una crítica a la sociedad, como una denuncia soterrada de individualismo, o incluso de egoísmo. No voy por ahí. Solamente comparto lo que me he encontrado. Y no lo juzgo, simplemente lo constato. Constato que hay una esfera personal central para cada hombre y mujer, una esfera donde residen sus principales problemas e ilusiones, en la que reside su vida. Esta esfera es la que más nos importa y para la que demandan, o demandamos, soluciones u oportunidades. Luego está el resto. Insisto, no juzgo, solo constato la dificultad del reto que plantea esta realidad social: el reto de hacer una política a medida para cada persona, el reto de tejer una conversación única con cada persona.

Le he dado y le sigo dando muchas vueltas a esta realidad y cada vez tengo más claro cuál es el papel de las instituciones, de esta Diputación Foral de Bizkaia: generar un entorno que haga posibles todas esas inquietudes personales. Pero desde el compromiso, el esfuerzo compartido y el interés general. A veces una imagen sí dice más que mil palabras. No me gusta la imagen de los polluelos esperando en el nido que la madre les lleve comida al pico. Y sí me gusta la cadena de una bicicleta, donde todos los eslabones son valiosos e imprescindibles para el movimiento, donde todos dependen de todos, donde todos aportan a todos. Esta es la Bizkaia a la que aspiro y esa que he descrito es la Bizkaia que me he encontrado. Creo que mi reto, el reto de esta Diputación, es conectar ambas esferas en torno a un proyecto común que aliente los proyectos personales.

Creo que este Gobierno dispone de tres valores que conectan ambas esferas y las unen al servicio de un objetivo compartido. Tres valores que hemos hecho propios para que sean de todos y estén al servicio de Bizkaia: la confianza, la ilusión y el orgullo. La confianza de la gestión, la ilusión por los proyectos y el orgullo de vivir en Bizkaia. Esto es lo que me gustaría compartir hoy con todos esos hombres y mujeres y con todos ustedes, porque, por encima de cargos y responsabilidades, todos somos personas, todos somos esas personas de ahí fuera.

Empiezo por la gestión, por la confianza que ofrece una Diputación en marcha, con iniciativa y con proyectos. Una Diputación que está al servicio de las personas, de sus problemas y de sus ilusiones. Una Diputación seria y de palabra que da la cara, que hace lo que dice y que también dice lo que no hace. Eso también es confianza.

Es más, quiero empezar por lo que dijimos que íbamos a hacer y todavía no hemos hecho. Subrayo el todavía. Hace un año me comprometí a tener listos unos fondos de inversión en los primeros meses de 2017. Todavía no están. Es verdad, pero verán la luz y serán buenos para todo el país. La propuesta fiscal para hacerlos viables está en el Órgano de Coordinación Tributaria desde primeros de año, forma parte de la negociación entre formaciones políticas sobre las medidas tributarias a implantar y deberá ser aprobada en estas Juntas Generales.

Nos comprometimos con un estatuto para las personas cuidadoras y todavía no hemos terminado su diseño. Les aseguro que si fuera fácil ya estaría hecho, pero es algo muy complejo, porque no se trata solo del estatuto. Eso está, lo tenemos, pero nos falta articular qué medidas conlleva, cómo se implementan y cómo se combina y coordina el trabajo con otras administraciones. Garantizo que quienes cuidan de otras personas tengan protección, formación y descanso sigue siendo una prioridad para esta Diputación.

Nos comprometimos a explorar un nuevo sector industrial en torno al envejecimiento y a compartir una estrategia que aún sigue cogiendo forma. Insisto con los “todavías”. Asumo que veces la cabeza nos va más rápida que las manos y que a veces teoría y práctica discrepan. Sobre todo cuando intentas innovar, cuando afrontas lo desconocido.

Todavía no hemos cumplido con esos tres compromisos pero empeño mi palabra en que más pronto que tarde serán realidad. Con la misma humildad que asumo lo que no hemos hecho, asumo lo que sí hemos hecho. Es infinitamente mucho más, y quiero destacar varias actuaciones por su impacto en Bizkaia.

Nos hemos volcado con la actividad económica y el empleo: 197 millones de inversión productiva. Entre todos, programa a programa, ayuda a ayuda, iniciativa a iniciativa, hemos conseguido que hoy tengamos 20.000 personas menos sin trabajo que hace tres años. Es la mejor noticia de estos doce meses, el mejor resumen posible. 20.000 hombres y mujeres que han encontrado un empleo, una ilusión, una esperanza. Todavía nos quedan 76.374 empleos por impulsar, 76.374 personas a las que ayudar a librarse de la angustia del desempleo. Que sepan que vamos a seguir en sus zapatos, que vamos a seguir comprometidos con el empleo, de calidad, estable y digno.

Por eso hemos impulsado este año once lanzaderas de empleo, cuatro específicas para jóvenes. Por eso hemos impulsado el autoempleo y el emprendimiento: para ayudar a crear 1.039 empresas y 1.226 puestos de trabajo. Por eso hemos empujado 188 nuevas ideas de negocio innovadoras en estos dos años. Por eso hemos destinado 16 millones de euros a echar una mano a 656 pymes y autónomos. Por eso hemos sacado 281 plazas en OPE y sacaremos otras cien más antes de fin de año. Por eso confiamos en programas como el 3i, porque crean empleo: 73 nuevos puestos de trabajo en este 2017. Por eso dotamos programas como Lanberri, porque ayudan a que 76 menores de 30 años y 131 personas con dificultades de inserción hoy tengan trabajo. Por eso ayudamos a 600 empresas de todo tamaño y condición. Por eso también hemos aprobado unas cláusulas sociales de contratación: para fomentar la calidad del empleo, la igualdad de oportunidades y el cuidado del medio ambiente.

Nos comprometimos a que fuera un año especial para nuestra juventud y hemos cumplido. Aunque el camino sigue, el compromiso sigue. El compromiso de hacer cosas con los jóvenes, no para los jóvenes, no sin ellos y ellas. La tasa de paro juvenil en Bizkaia es hoy casi ocho puntos menor que hace un año. Hemos añadido a nuestras becas un programa absolutamente rompedor, las becas Bizkaia BBK. Unas becas que nacen de la autocrítica y que garantizan la mejor formación posible en los mejores centros internacionales. Lo más importante: después de esa formación en excelencia garantizan un empleo de calidad en las empresas punteras del territorio. Antes dábamos la beca pero no cuidábamos el después. Ahora ganamos todos: gana la juventud, que gracias a esta Diputación de Bizkaia y a BBK Fundazioa recibe la mejor formación posible y tiene garantizada una oportunidad de trabajo aquí; ganan las empresas, porque tienen a los mejores profesionales a su servicio; y gana Bizkaia, porque consigue que esa inversión tenga un retorno en el territorio. Mi agradecimiento a BBK y a todas las empresas que se han comprometido con esta iniciativa.

También hemos doblado el número de becas y prácticas que ofrecía la Diputación para contribuir a un primer contacto de la juventud con el mundo real. Confiamos el diseño de la gazte txartela a los propios jóvenes y eso ha evolucionado hacia una comunidad joven de Bizkaia. Es lo que tiene la fuerza de la juventud, la fuerza de soñar.

Hemos dado pasos adelante muy significativos en nuestra estrategia de hub financiero posicionando a Bizkaia como un referente en la inversión con valores, el universo ESG, un universo que ha venido para quedarse. Hemos conseguido que delegaciones empresariales de Idaho, Nevada y Texas hayan conocido in situ las empresas y oportunidades de Bizkaia.

También nos comprometimos a reforzar nuestra apuesta por las personas y su bienestar y hemos cumplido. Hemos impulsado un nuevo modelo de concertación que permitirá una mejor atención a nuestros mayores, que coloca a las personas en el centro del sistema, cuya opción de decidir centro ya está implantada desde el 1 de julio. Ya es una realidad que la persona decide dónde quiere ir.

También nos comprometimos con un territorio más unido y con las mismas oportunidades para todos. Llevamos nueve meses con un nuevo sistema de peajes. El último registro contabiliza 13.387 personas beneficiadas. Las buenas relaciones con otras diputaciones harán posible extender esta ventaja más allá de Bizkaia. Hemos avanzado otro metro con el Metro: la Línea 3 y la nueva estación soterrada de Urduliz son ya realidades. Y hemos impulsado dos activos fundamentales que tenemos como territorio: el Museo Guggenheim y San Juan de Gaztelugatxe.

La Diputación Foral de Bizkaia se ha volcado con el vigésimo aniversario de nuestro gran embajador mundial y ha concedido todo el protagonismo de este enorme acierto colectivo que ha sido el Guggenheim a sus verdaderos dueños: los ciudadanos de Bizkaia, de toda Bizkaia. Ellos pagaron el museo con sus impuestos y ellos serán los invitados más importantes de este vigésimo cumpleaños. Lanzo un imaginario brindis por ellos, por todas las personas de Bizkaia que han hecho posible este sueño.

Citaba también San Juan de Gaztelugatxe. Seguimos trabajando en el plan integral para esta otra joya de nuestro patrimonio, que solo en agosto ha recibido 145.000 visitas, 80.000 de ellas de fuera de Bizkaia. Tendremos las primeras conclusiones del plan en enero, y a partir de ahí, decidiremos entre todos qué acciones y qué compromisos emprendemos de manera conjunta. Más que rápido, necesitamos hacerlo bien, con sentido, pensando en el futuro, no en las urgencias del momento. Sí les avanzo que vamos a compatibilizar ese proceso con algunas actuaciones necesarias a corto plazo, actuaciones urgentes que no condicionan el plan. Me refiero a mejorar el acceso por Eneperi, a arreglar las escaleras que suben a la ermita y a acondicionar un nuevo espacio para baños.

Si todo esto es posible, si podemos impulsar programas de empleo, programas para jóvenes, para mayores, si podemos cuidar nuestro patrimonio, disponer de servicios públicos de calidad, si podemos hacer todo eso es porque también hemos cumplido otro compromiso de esta Diputación de Bizkaia: la lucha implacable contra el fraude. Las actuaciones de este año han permitido devolver a Bizkaia 462 millones ocultos y hemos llevado a la justicia 25 presuntos delitos fiscales. Casi mil profesionales de Hacienda trabajan duro para que nadie se ría de nadie, para que nadie engañe a nadie. A esta tarea fundamental acabamos de sumar también un plan de inspección de las ayudas y servicios sociales.

¿Ayudas? Sí, por supuesto. Somos y seguiremos siendo una Bizkaia solidaria, una Bizkaia que ayuda a quien más lo necesita. Tengamos claro que todos, todos, podemos necesitar ayuda alguna vez. No cuestionemos por tanto un sistema de ayudas necesario y justo. Pero para garantizar que el sistema siga funcionando, para garantizar su futuro, el control es imprescindible. Porque ese control garantiza que las ayudas van a quien realmente lo necesita y el mejor uso posible del dinero de todos. Ayudas sí; control, también.

Si hay algo que se puede pedir a los representantes públicos y a las instituciones es que generen confianza con sus actuaciones. ¿Cómo? Cumpliendo la palabra dada. Saben que comprometimos 120 acciones en la estrategia Bizkaia Goazen 2030. Todas esas 120 actuaciones están en marcha: 89 se encuentran en fase de ejecución, 30 ya están finalizadas y solo una se encuentran en fase de diseño: el proyecto para unificar los servicios de emergencia.

La confianza de cumplir la palabra nos legitima a compartir ilusiones, como la ilusión de vivir un gran momento de la historia de Bizkaia. Nunca antes habíamos estado así: somos una sociedad cohesionada que vive en paz, que disfruta de una estabilidad política y social envidiable, con unos servicios públicos avanzados, que crea empleo, donde se vive bien.

Como sabemos cómo se vive sin paz, sin estabilidad o con tasas de paro superiores al 25 %, me gustaríamos que apreciáramos con intensidad el valor de este momento dulce. Con problemas, claro que sí. Bizkaia también tiene problemas: tenemos personas sin trabajo, personas que lo pasan mal, empresas en dificultades, trabajadores sumidos en la incertidumbre. Tenemos todo esto, es verdad. Pero también tenemos unas instituciones implicadas y responsables que están, que estamos, trabajando por su futuro, por el de todos. Por eso me resisto a negociar salidas personales. Tenemos que centrarnos en que las empresas sigan abiertas y sean competitivas. Esta Diputación mantiene contacto permanente con todos aquellos que estén dispuestos a buscar una solución para CEL. Para que nos sientan cerca, para animarles y para preguntarles cómo podemos ayudarles a dar el paso, cómo podemos ayudarles a ayudar. Ayudarles con un plan industrial sólido, viable y sostenible que garantice el mayor número de puestos de trabajo.

Estamos pensando en alguna acción específica para la industria auxiliar de La Naval, para todas esas empresas y familias que dependen del astillero. Nuestra prioridad es que los buques iniciados se terminen porque salvado ese problema podremos afrontar otros, pero si no salvamos ese será muy complicado afrontar otros. Trabajamos a contrarreloj en un sector y una materia de extrema complejidad por ser un sector donde la intervención pública se observa con recelo desde la UE, por la normativa internacional aplicable y por la propia complejidad económica. Seguimos trabajando y, llegado el caso, serán estas Juntas Generales quienes decidan si hay que dar un paso extraordinario para ayudar a La Naval y al resto de empresas auxiliares.

Hay una cita atribuida a Teresa de Calcuta que completa bien esta idea: No tenemos la solución a todos los problemas del mundo en nuestras manos, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos. No sé si nuestras manos serán suficientes, pero quiero intentarlo, voy a intentarlo. Retomo la imagen de los polluelos en el nido. Si alguien piensa que la solución llegará solo a gritos y con pancartas; si alguien espera sentado que sean otros quienes solucionen sus problemas; o si alguien todavía cree en las varitas mágicas, está equivocado. Los problemas son de todos y las soluciones también. A quienes nos piden implicación, yo les respondo lo mismo: implicación de verdad. He oído miles de peticiones, miles de exigencias, pero me gustaría escuchar miles de propuestas, miles de compromisos. Compromisos de verdad: Mira, diputado, nosotros estamos dispuestos a hacer esto para buscar una solución. O: Mira diputado, nosotros necesitamos que nos ayudes a esto para conseguir esto otro. Si es para eso, estoy y estaré siempre. Si es para echar las culpas a otros, para esperar soluciones de otros, para alimentar negocios del miedo, que nadie espere que me sume a ese coro.

Ese es el mismo mensaje que trasladé a los alcaldes de Enkarterri el pasado miércoles: la solución a los problemas no vendrá de fuera, vendrá de un trabajo conjunto, del trabajo de todos. Quiero destacar y agradecer la actitud y la disposición de todos los alcaldes. Con esa predisposición seguro que saldremos adelante. Si este plan piloto sale bien, estoy dispuesto a extenderlo a otras comarcas.

Sería injusto negar los problemas, pero también sería injusto que estos problemas ocultaran otra realidad. La realidad, y sí, digo realidad, de una Bizkaia pujante; la realidad de unas empresas y un territorio que crece, crea empleo, genera actividad y recursos. Dejo el gráfico ejemplo de PCB en Sestao, en la Margen Izquierda. Hace dos años había un solar vacío, y recuerdo bien aquel agujero lleno de charcos y barro. Hoy hay una planta puntera que aspira a emplear a 200 personas. Entre una imagen y otra también está la mano de la Diputación. O el ejemplo de Bridgestone o Sidenor, que ha invertido 35 millones de euros en su planta de Basauri. O nuevas empresas que ven la luz como Haizea Wind, en un sector estratégico como el aeronáutico con 55 millones de inversión y 300 empleos industriales. O todas esas pymes que de forma callada llenan de vida y actividad Bizkaia: Histocell, Ekide, Navacel, Alkargo, Metal Smelting, Dibal, Cikautxo, Nemak, Fundiciones Garbi, Lebario y otras muchas más.

Esto también está pasando en Bizkaia, un territorio cada vez más mirado en el mundo, con un futuro prometedor. Dejamos atrás una década larga y difícil, la que media entre 2008 y 2018. Una década oscura que nos ha hecho sufrir muchísimo, que nos ha metido la incertidumbre en el cuerpo, que nos hace desconfiar del futuro y que se ha llevado por delante certezas que sostenían nuestras vidas, como tener un empleo estable y digno durante un largo periodo de tiempo.

Entramos en un periodo de más luz, de ilusión, cauta pero ilusión, de recuperación constante. Nos vamos a empeñar en que 2018 tenga más luz y que esa luz nos ayude a recuperar aquellas certezas y a resolver esos problemas que tenemos. Hay más luz. Insisto en esos 20.000 desempleados menos. Resalto los 14 trimestres consecutivos de crecimiento de nuestro PIB, que ha recuperado los niveles previos a la crisis. La tendencia para 2018 presenta estimaciones igualmente positivas. Una tendencia sostenida, robusta y dinámica, porque alcanza a todos los sectores de actividad, desde el sector servicios a la industria. Y que se acompaña con una evolución positiva del 2,9 % de la demanda interna, con un crecimiento del consumo en los hogares del 3 % y un crecimiento de la inversión del 2,9 %. Datos que confirman, por fin, que la recuperación se acerca a los hogares, a pie de calle. Con una producción industrial que en el primer semestre de 2017 creció en Bizkaia un 4,3 % respecto del mismo periodo en 2016.

Una economía, como el territorio, cada vez más conectada al mundo. Los primeros datos de este 2017 indican un incremento del 19,6% de las exportaciones respecto del primer trimestre de 2016. Mercados muy relevantes para nosotros como Francia y Alemania han crecido un 12,3% y un 9,4%, respectivamente, como destino de las exportaciones de Bizkaia. Igualmente positivo es el tráfico de mercancías del Puerto de Bilbao, que alcanzó el primer semestre de 2017 los 15,9 millones de toneladas, un 4,1 % más que en 2016 pese al conflicto de la estiba.

Aspiramos a estar mejor y también aspiramos a algo tan básico como que quien esté mal esté bien. La tasa de pobreza real en Bizkaia es del 5,5%, según datos de 2016. Esa misma tasa era del 6,4% en 2014 y la tasa actual es similar a la de 2008, año del inicio de la crisis. Sacar a estas personas de la exclusión es una obligación. Queda mucho trabajo por hacer, pero tenemos un camino: los programas Habitat Bizkaia, que en estos momentos benefician a 18 personas, o el programa Goihabe, centrado en la atención de 193 refugiados, más todos los centros residenciales para la inclusión. Son ejemplos de una enorme fortaleza de este territorio: la Diputación beneficia con algún tipo de ayuda o subvención en materia social a 95.375 personas de Bizkaia, cerca de un 10 % de nuestra población. Esta Diputación no deja tirado a nadie. A nadie.

Bizkaia funciona y el mundo se ha dado cuenta. De enero a agosto de este año han pasado por el aeropuerto de Loiu más de 3,3 millones de pasajeros, un 7 % más que en 2016. El aeropuerto crece a un ritmo porcentualmente superior a los tres aeropuertos más importantes del Estado: Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca. Un tráfico de pasajeros que, sin datos todavía del verano, experimentaba mayor crecimiento en vuelos internacionales (12%) que en tráfico doméstico. Cada vez nos visitan más: visitas de ocio y visitas de negocio. El viajero extranjero ya representa a uno de cada tres visitantes llegados a Bizkaia, que se lleva un 48 % de los viajeros que visitan Euskadi. Bizkaia gusta y quien nos visita se engancha, porque somos un destino de calidad, valorado con un 8,6 sobre 10.

Con todos estos datos objetivos uno ni entiende ni entenderá cómo algunos han hecho semejante ridículo este verano. Uno ni entiende ni entenderá a qué viene poner palos en la rueda, a qué viene zancadillear un sector que da empleo y riqueza en Bizkaia, a qué viene manchar nuestra hospitalidad y nuestros valores, a qué viene inventarse un problema donde no lo hay, ni habrá. El modelo de Bizkaia es otro: basado en la calidad y el respeto mutuo. Los de siempre han querido hacernos daño, aunque eso tampoco es nuevo; la historia se repite. Y el final también.

Volviendo a esa Bizkaia en positivo, con luz, quizás haya un dato que ilustre y resuma todos los indicadores que he citado: la recaudación positiva. Los datos, siempre con la cautela del cierre, presentan una economía dinámica que genera recursos para mantener la calidad de nuestros servicios públicos y asistenciales. La recaudación de los primeros ocho meses del año registra un incremento del 14,9 % respecto a 2016. Los 4.808 millones recaudados representan el 68,8% de la recaudación presupuestada para este ejercicio.

Conviene relativizar la comparación con el ejercicio anterior porque este crecimiento elevado durante estos meses se justifica en buena medida por compararlo con los meses de 2016 con una recaudación más baja. También influye que en mayo se han contabilizado los importes compensados del ajuste del IVA derivados de los acuerdos alcanzados en Comisión Mixta del Concierto Económico respecto de la liquidación de los cupos pendientes. Y también que a estas alturas de 2016 no se habían producido algunas compensaciones en ajustes de IVA con el Estado, fruto de los desacuerdos.

En cambio, la recaudación de los próximos meses sí se comparará con los buenos datos de hace un año. Cabe recordar que en ese tiempo se modificó al alza la normativa de territorio común relativa a los pagos a cuenta, por lo que parece inevitable que el crecimiento de la recaudación se atempere en los últimos meses del año, periodo en el que, además, realizaremos las devoluciones de la campaña del Impuesto de Sociedades. En resumen: vamos a cumplir la recaudación prevista, 6.990,8 millones de euros. Si recaudamos más, mejor para Bizkaia y para todas las instituciones.

Es ahora, cuando estamos fuera del túnel, cuando deberíamos ajustar nuestros focos para aumentar su luz, su brillo, su distancia, por si volvemos a un túnel. Me refiero a la fiscalidad. Traslado mi particular visión a este respecto. Insisto, mi visión. Primer matiz importante: no tocar los impuestos a los ciudadanos. No. En cambio, sí creo que deberíamos hablar de tres aspectos muy puntuales relacionados con la empresa y la actividad económica: el impuesto de sociedades (con una aclaración: este impuesto es de las empresas, no de lo que pagan los dueños de las empresas), las medidas de emprendimiento (medidas para que autónomos o nuevas empresas tengan unos inicios más fáciles), y las tasas que afectan a los impatriados, a las personas que vienen a trabajar de otros países con el propósito de atraer talento.

Modificar sí, pero ¿para qué? Para conseguir una Bizkaia más competitiva y más atractiva, y para mantener y consolidar los recursos públicos necesarios. Para lograrlo es necesario que nuestras empresas sigan siendo competitivas en un entorno cada vez más hostil. Para que ese atractivo anime a empresas a plantearse Bizkaia como posibilidad, algo que ahora difícilmente sucede. Para que las que ya tenemos y esas nuevas empresas generen más empleo y más actividad económica. Y para que ese empleo y esa actividad contribuyan a mantener y mejorar nuestros servicios públicos, nuestros servicios sociales y nuestra calidad de vida.

Les he descrito por qué creo que somos un territorio de moda y les describiré por qué creo que en lo fiscal podemos mejorar; por qué, a mi entender, no somos todo lo competitivos y atractivos que podríamos ser, que necesitamos ser. Lo haré con un ejemplo figurado que podría ser real: una empresa con sede en Reino Unido decide moverse o abrir una filial en Europa. Su director coge el mapa y empieza a comparar posibles destinos. Echa números y compara cuánto le sale en un sitio y en otro. Comprueba, por ejemplo, que el impuesto nominal de sociedades en Finlandia es del 20 %, que en Holanda oscila entre el 20 y el 25 %, que en Reino Unido es del 20 %, que en Alemania es del 15 %, que en Dinamarca es del 22 %, que en España es del 25% y que en Euskadi, en Bizkaia, es del 28 %. ¿Qué hace a continuación? Hace un tachón en nuestro mapa y nos olvida.

Un dato clave: este impuesto supone el 7% de todos los impuestos que recauda Bizkaia. Más que un impuesto es una herramienta para hacer política industrial. También es cierto, hay más factores para tomar esa decisión: las condiciones laborales y la productividad, las administraciones, las infraestructuras, la conectividad, la formación, el nivel de innovación… En todas estas considero que nuestro nivel es muy aceptable, competitivo, aunque siempre se puede mejorar. Pero creo que todo esto no contrarresta esa primera impresión del tipo fiscal nominal. Lo mismo vale para un emprendedor o para un impatriado, para todos esos directivos a los que la globalización hace vivir hoy aquí y mañana allá.

Nosotros les ofrecemos que aquí se vive bien y se come mejor. Pero esa gente, cuando habla de las cosas de comer, se refiere a algo bien distinto. Hay países que les reciben con los brazos abiertos, conscientes de que con ellos también vienen sus impuestos, su consumo, su familia, y el centro de decisión de la empresa. A mí me gustaría recibirles en igualdad de condiciones que el resto de ciudades y territorios candidatos, pero hoy es solo un deseo. A hora y poco de aquí tienen ciudades donde les sale mucho más rentable residir, donde anclan y dirigen sus empresas. Aquí suelen venir, es verdad, pero de vacaciones, a visitar nuestro querido Guggenheim, no de negocios.

Somos una sociedad que se ha acostumbrado a mirar a Europa, al Norte de Europa, y eso es bueno. Vamos a compararnos en todo, también en qué medidas fiscales les hacen competitivos, qué decisiones toman para ser países atractivos a la inversión y a los emprendedores. Como creo en ello, como creo que necesitamos un territorio más atractivo y competitivo en lo fiscal para ser un territorio más competitivo y atractivo en lo industrial, seguiré trabajando para conseguirlo. Porque de esa manera garantizaremos los recursos públicos necesarios para una sociedad más inclusiva, para una prosperidad inclusiva. Creo también que las empresas y los empresarios deben implicarse con el empleo de calidad, con la reinversión de beneficios, con la innovación y con el medio ambiente. Y creo que un impuesto de sociedades bien diseñado puede potenciar también todo eso.

Los políticos deberíamos mirar a largo plazo, no a corto, en todas estas cosas donde nos jugamos el futuro. En lugar de exprimir siempre las mismas naranjas, deberíamos de preocuparnos por preparar una nueva tierra y plantar y mimar nuevos naranjos en los que crezcan nuevas naranjas a las que sacar más zumo. Llega un momento en que, de tanto exprimir la misma naranja, se exprime lo blanco, la piel, que es muy amarga.

Esta Diputación de Bizkaia y este diputado general seguirán actuando a corto con la mirada puesta en el largo plazo. Así como hemos sabido gestionar la escasez con rigor y priorizando el gasto, también sabremos gestionar una etapa de crecimiento, siendo conscientes y fieles siempre al norte que nos guía: dejar una Bizkaia mejor a las nuevas generaciones. Salvaguardando siempre las necesidades sociales, quizás sea momento de invertir en esa Bizkaia por definición inacabada. Digo inacabada porque siempre habrá margen para la mejora. En mi opinión, Bizkaia nunca debería dejar de mejorar. En este sentido, quiero agradecer la entrega de todo el equipo humano de la Diputación al servicio de este objetivo, especialmente de mi equipo más cercano, mis diputadas y diputados.

Me gustaría hacer dos aportaciones a esa Bizkaia inacabada. La primera, trazar un ambicioso plan contra los atascos en nuestras carreteras para ganar seguridad, conectividad y fluidez; para mejorar la vida y la calidad de vida de los hombres y mujeres de Bizkaia. Necesitamos afrontar un plan global con actuaciones distintas. Necesitamos otra unión entre márgenes de máxima capacidad, un hermano para Rontegi, y necesitamos mejorar nuestras conexiones con otras vías de alta capacidad. Me refiero a la necesidad de unir la Supersur con la AP-68 para dotarle de todo su sentido y de toda su practicidad. Con ambas actuaciones aliviaríamos las congestiones en La Avanzada y la A-8 a su paso por la Margen Izquierda, el corredor del Txorierri, ganaríamos fluidez, seguridad y calidad de vida.

Tenemos que pensarlo muy bien porque son dos actuaciones enormemente relevantes. Como relevante es el Metro para Bizkaia, una de las mejores aportaciones de esta Diputación a la calidad de vida de los vizcaínos y vizcaínas. También me gustaría dar un paso adelante con el Metro. Estoy pensando en la conexión del Metro con el aeropuerto de Loiu y en la conexión del Metro con Galdakao y el hospital de Usansolo. Cualquiera que haya viajado por Europa, por el mundo, verá que es una estrategia que han seguido los territorios y ciudades punteros, buscando sinergias entre lo que ya disponemos y el sentido pleno a las infraestructuras que hemos construido en todos estos años. Metro y ferrocarril deben ser uno al servicio de las personas de este territorio y de su calidad de vida. 

Sin olvidar las obras en conectividad y carreteras que son importantes para cada comarca. Tenemos previstas obras de mejora en todas las comarcas de Bizkaia. También ha nacido la Autoridad de la Movilidad que tiene la misión de elaborar el diseño del transporte del futuro, siempre en clave de sostenibilidad, eficiencia y competitividad, y siempre al servicio de la cohesión territorial y del crecimiento económico. Con un servicio de Bizkaibus que ha demostrado que es un servicio vivo y al servicio de las personas con el reordenamiento de líneas y frecuencias.

Todos queremos mejorar, pero siempre teniendo claro dos máximas que guiarán a esta Diputación y a este diputado general en todo, y también en las grandes obras o infraestructuras: que podamos permitírnoslo, que podamos pagarlo, y que esas futuras obras contribuyan a mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres de Bizkaia. Dos condiciones imprescindibles. Estamos dando pasos adelante por si la situación económica nos permite avanzar en esa Bizkaia mejor.

Si de desarrollo de este territorio hablamos, hoy quiero anunciarles dos grandes proyectos que serán realidad en los próximos meses, que nos ilusionan y esperamos ilusionen, que apuntalarán y llenarán de futuro dos sectores clave de Bizkaia. Me refiero a un centro internacional de emprendimiento y a la construcción de un laboratorio de referencia internacional para productos relacionados con el oil&gas.

Históricamente hemos sido un territorio emprendedor, de personas valientes que se arriesgaban para hacer realidad sus sueños y los de otros. Así nacieron muchas de las empresas de aquí, pero la crisis y el miedo han reducido ese compromiso colectivo con el emprendimiento. La Diputación quiere recuperar ese espíritu emprendedor que ha hecho grande a Bizkaia y quiere hacerlo con las claves del siglo XXI: conectados al mundo, apostando por nuestros sectores clave, y de la mano de los mejores actores internacionales. Lo haremos en Bilbao y será un centro de emprendimiento único en Euskadi. Estamos pensando en mañana pero actuando hoy, poniendo a disposición de todas esas personas que tienen una idea, un proyecto, un sueño, todo lo que necesitan. Vamos a por todas; esto no es un envido al emprendimiento; es un órdago.

De verdad también es la apuesta por el EIC. El trabajo constante y discreto en torno al Energy Intelligence Center nos deja otra noticia ilusionante y cargada de esperanza. La Diputación de Bizkaia y el Gobierno Vasco vamos a construir ese laboratorio de referencia para este sector en colaboración con las principales empresas de Bizkaia y de Euskadi en este sector. Este proyecto va a permitir a este país y a sus empresas estar en la vanguardia de uno de los sectores clave de la economía mundial.

Hacer que esas cosas pasen también es nuestra obligación, y en esto también estamos cumpliendo nuestra palabra. Insisto en esa visión optimista, ilusionante y cauta de Bizkaia. Con oportunidades que pueden solucionar algunos de esos problemas. Así que vamos a ilusionarnos con este futuro que tenemos y con esta Bizkaia.

Si podemos tener confianza y nos ilusiona esta Bizkaia también podemos y debemos estar orgullosos de esta Bizkaia. Esta Diputación va a impulsar el orgullo de ser vizcaíno y vizcaína. Me refiero al orgullo sano de vivir en un territorio donde pasan grandes cosas, donde hacemos que pasen grandes cosas.

Dije que 2017 iba a ser un año muy importante para Bizkaia y lo está siendo. Me comprometo a que 2018 sea un año espectacular para Bizkaia. Y me comprometo a trabajar, y a trabajar mucho, para que sucedan cosas extraordinarias en Bizkaia en los próximos meses, para que todos nos sintamos más orgullosos, si eso es posible, de esta costa, de estas montañas, de estos valles, de estos ríos y de estos pueblos llenos de gente maravillosa que forman Bizkaia.

Desconozco cuántos pueblos, cuántos territorios hay en el mundo. Miles, millones. Pues bien, entre todos ellos, hemos conseguido que eventos tan importantes como el “The World’s 50 Best Restaurants” elijan Bizkaia para su gala anual. Los Oscar de la cocina podían entregarse en cualquiera de esas ciudades del mundo, pero se entregarán en Bilbao. Hemos conseguido que la Champions del rugby elija este territorio. La final de 2018 podía jugarse en cualquier de los grandes estadios del mundo, pero se jugará en San Mamés. Bizkaia enamora.

Gusta, y gusta mucho, cómo somos, qué tenemos y qué ofrecemos. Por eso es posible que la Vuelta vuelva a Bizkaia con una etapa espectacular. O que el Tour de Francia ruede por nuestro territorio. O que volvamos a disfrutar con otro gran concierto musical. Y, aunque no pueda añadir nada más, trabajamos para poner una gran guinda a toda esta constelación de acontecimientos extraordinarios.

¿Y todo para qué? Para reforzar eso orgullo por Bizkaia, porque las grandes cosas ocurren en esta Bizkaia que hemos construido entre todos. Una Bizkaia que es la suma de todos los pueblos y todas las comarcas, una suma en igualdad donde todos son valiosos e imprescindibles. Igualdad de oportunidades que también vamos a impulsar desde lo más básico: dando a conocer la institución en las comarcas, tal como nos han demandado las personas y estas Juntas, informando de qué hacemos y de qué servicios prestamos.

Vamos a llevar la Diputación a todas las comarcas de Bizkaia y vamos a acercarla al ciudadano, “on line” y sobre el terreno. La modernización de esta Diputación ya nos permite ofrecer 62 procedimientos on line que antes requerían pasar por ventanilla, la licitación electrónica o compartir una central de contratación que favorece las compras ya de 109 entidades de Bizkaia. Y, físicamente, sumando a Durango la apertura en Busturialdea de la segunda oficina de atención integral. Un segundo piloto que nos aportará información y contraste a los datos que hemos recabado en Durango durante este año. También trabajamos para llevar una exposición itinerante del Museo Bellas Artes por todas las comarcas de Bizkaia. Tenemos un tesoro y queremos compartirlo. Lo hemos hecho con el Guggenheim y vamos a hacerlo con el otro museo de referencia del territorio. Queremos que hasta en el último rincón de Bizkaia pueda emocionarse y sentir el arte.

Y también vamos a extender a toda Bizkaia otro enorme tesoro colectivo: nuestra extraordinaria riqueza en arte paleolítico. Somos una referencia mundial y quisiera que todos y todas comprobáramos en primera persona que es así. Por eso vamos a llevar una exposición itinerante por todo el territorio, que de la mano de las nuevas tecnologías nos va a permitir ver y sentir esos tesoros y ser conscientes de que somos parte de un pueblo que ya habitaba aquí hace millones y millones de años.

Un pueblo con unas raíces muy profundas, un pueblo de personas y de personitas. Como los 40.000 txikis que hacen deporte y se divierten en alguna de las más de cien modalidades de deporte escolar que ofrece esta Diputación. Facilitar su formación y su diversión sí que es motivo de orgullo. Como orgullo es el euskera, poder trabajar por el euskera, poder seguir activando el conocimiento de nuestra lengua y su uso en todos los ámbitos sociales. Seguimos comprometidos con la gratuidad del aprendizaje del euskera para la población adulta que han superado los niveles iniciales. Este año subvencionaremos un nivel más a los tres iniciales, hasta el B2.

Empezaba con las personas y termino con las personas. Con el orgullo de tener a las personas en el centro de nuestra acción política. Hemos alcanzado tal nivel de prestaciones que toca reflexionar sobre el futuro y sobre cómo avanzar en los servicios sociales, cómo modernizar la acción social. Insisto en esa necesaria mirada a largo plazo que en mi opinión deben tener todos los políticos y cargos públicos.

Esta Diputación ha iniciado esa reflexión sobre cómo debería ser el modelo asistencial del siglo XXI. En nuestra opinión debería ser un modelo integral, sostenible, intergeneracional, cercano y conectado a la investigación. Les avanzo que, dentro de esta reflexión, también inacabada y que lógicamente compartiremos en estas Juntas Generales, estamos diseñando un proyecto piloto en uno de nuestros centros que aúne esas premisas que les acabo de comentar: moderno, lleno de vida, de tecnología al servicio de la calidad de vida, que promueva la relación entre generaciones diferentes, que facilite la investigación sobre el terreno, la economía plateada, que facilite la convivencia familiar, la implicación del voluntariado… Un reto precioso.

Tenemos un objetivo: dejar una Bizkaia mejor a las nuevas generaciones. Tenemos proyectos para conseguir ese objetivo, tenemos al mejor equipo al servicio de esos proyectos, y nos sobran fuerza y ganas. Lo tenemos todo. Pues a por ello. Goazen!